Chamamecero - 1980
   



Dirección Artística: Chany Inchausti- Músicos invitados: Angel Dávila, guitarra.: Mateo Villalba:,requinto acústico y guitarra. Orlando Vera: bajo - Carlos Groisman, asesoramiento vocal..

PHILIPS (5292) 1980

Lado 1.
1.- LA LLORONA ( recopilación Angel Guardia), chamamé - 2:28
2.- PUEBLERO DE ALLÁ ITÉ (Pocho Roch), chamamé - Cantan: Octavio Osuna y Moncho Ferreira 3:23
3.- DEL OTRO LADO DE LA TABLADA (Tarragó Ros - Lugo Fernández), chamamé. 1:59
4.- FLOR DE CHAJARI (Antonio Tarragó Ros / Chany Inchausti), chamarrita - Cantan: Octavio Osuna / Moncho Ferreira / Tarragó Ros. 2:53
5.- AQUELLA VIEJA CORDIONA (Antonio Tarragó Ros), chamamé 1:47
6.- SINECIO EL BARRILERO (Cacho González Vedoya / Pocho Roch), chamamé - Cantan: Moncho Ferreira / Octavio Osuna. 3:11

Lado 2
1.- LA COLONIA (Tránsito Cocomarola), chamamé 2:17
2.- ESTE AMOR TAN TUYO Y MIO (V.H. Yunes / Antonio Tarragó Ros), chamamé - Cantan: Antonio Tarragó Ros / Moncho Ferreira 2:42
3.- CAMPO SEMBRADO (Antonio Tarragó Ros) Sobrepaso - Canta: Moncho Ferreira 2:05
4.- ROMANCE PUEBLERO (Miguel Angel Morelli / Antonio Tarragó Ros), chamamé - Canta Octavio Osuna 3:10
5.- CORDIONA DE MIS PAISANOS (Antonio Tarragó Ros), Schotis - Canta: Antonio Tarragó Ros. 2:17
6.- MONOLOGO DEL RIO (Antonio Tarragó Ros), chamamé 3:40

¿Qué programamos en esta contratapa? Que usted tenga una guía. Nada más. Por eso hemos agrupado los títulos en cinco temas.

LA CORDIONA

Ciertos hechos huelen a veces como “descubrimiento”. Conviene aclarar entonces que en este disco la incorporación de la verdulera no es, de ningún modo, una casualidad ni tampoco un hallazgo de los últimos tiempos por parte de Antonio Tarragó Ros. La cordiona, la verdulera, estuvieron cerca suyo desde la misma cuna.
Para él fue algo natural .Nadie se asombraba cuando en las reuniones familiares, salía a relucir el acordeón en las manos de un chiquito de seis años, que aprendía las primeras letras junto al sonido inconfundible del chamamé. Con la verdulera está cómodo, como si fuera parte indisoluble de su personalidad musical. Y es así efectivamente .
Por eso, este disco reúne—y no con el propósito explícito, sino por vocación—cuatro temas que hacen al comentario anterior: “La llorona”, motivo tradicional que lleva en su repertorio desde hace tiempo y una alusión directa al acordeón melancólico. “Aquella vieja cordiona”—una manera de recordar el múltiple uso del acordeón de dos hileras, cuando la guitarra o el contrabajo eran lujos inaccesibles y el instrumento típico de Corrientes., debía suplir en los bailes cualquier aspecto rítmico--; “Cordiona de mis paisanos”: Antonio explica que la cordiona clásica tiene veintiún teclas ;una limitación técnica que guarda a su vez la gran ventaja, es decir , provee de un color determinado. Es para él su voz más expresiva y el auténtico filtro de la música correntina; y finalmente “La Colonia”, chamamé de Cocomarola que resume el espíritu de aquellos italianos agricultores, asimilados a la nueva tierra ( y qué mejor vínculo que la música)
Las cuatro composiciones nombradas sintetizan ritmo e instrumento, chamamé y acordeón, como resumen de un sentimiento que va más allá de cualquier anécdota, y que apuesta además a olvidar el marginamiento vivido por la música del litoral.
LUGARES Y OFICIOS
Se ha dicho y se ha criticado con buenas o malas razones el carácter paisajista de gran parte de las obras litoraleñas. La historia de la llamada música erudita y de la denominada música popular están plagadas de paisaje. ¿Pero cómo ver el paisaje?
He aquí el dilema. Es el momento en donde entran a jugar las formas, “Pueblero de allá ité”, de acuerdo a la opinión de Antonio Tarragó Ros “una de las más hermosas composiciones de esta generación de autores””, puebla de imágenes al lugar de nacimiento, lo describe y lo enaltece sin llegar al efectismo fácil o grandilocuente;: es, sencillamente, la vuelta al pago en una canción. Y eso es suficiente. “Del otro lado de la Tablada”—antiguo Barrio de Curuzú Cuatiá… memora el ámbito que ya no existe, pero no en actitud tristona y lastimera, sino mediante el recuerdo que sólo pretende apoyar el presente con aquello que sirvió para nutrir el trabajo de la música. “Sinecio el barrilero” consume dos líneas: refleja paisaje y acude al oficio,, eternos asuntos del hombre. Obra moderna , sin artificios, apunta y sigue, no se detiene en lo superfluo, canta al andar cotidiano y a su medio.
Pueblo, barrio, trabajo: el contenido de las tres obras.
AMATORIOS
Con “ Este amor tan tuyo y mío”, y “Romance pueblero”, Antonio se acerca a una faceta no desdeñada por la música del litoral pero sí no tan frecuentada por la gente del nuevo cancionero correntino.
Hablamos de las letras cuyo eje es el amor. El primero de los temas ve a la pareja a la luz del encuentro que fructificó y mantiene indeclinable vigencia. El segundo, en cambio, es la lírica espera de lo que pasó fugazmente y perdura aún a pesar de la dureza y lo implacable de los años.
ENTRERRIANAMENTE
Aunque el término no comparte ciertas ortodoxias, vale para el comentario. En ambas obras está presente Entre Ríos,-
“Flor de Chajarí” es una chamarrita dedicada a uno de esos amigos especiales que se encuentran en el camino de vez en cuando. En este caso es Alfredo Brarda, habitante de Chajarí, pueblo del norte entrerriano, muy cercano a Corrientes y, en consecuencia, también muy chamamecero. “Campo sembrado” fue compuesta como sobrepaso, ritmo que desarrolló eficazmente don Mario Millán Medina.
“Son experiencias, dice Antonio, inspiradas por dos entrerrianos; un sembrador por vocación y un enamorado de la música del litoral”
EL QUE ESTÁ SOLO
Solo, pero no aislado, que es distinto.
“Monólogo del río” es un trabajo instrumental por excelencia, emparentado con otro anterior de Antonio: “sonidos del viejo río”. Por supuesto, es el río, el agua dulce que corre, el motivo vital de la creación. Y Antonio Tarragó Ros nada con la facilidad del que conoce a fondo la materia. “Monólogo del río” tiene la riqueza de lo libre, de aquello que surge fuerte y decidido, con el sustento valioso de una ya extensa tarea como compositor. El aporte, además, de un muchacho que no se conforma con lo hecho hasta el momento y que sigue, para bien de la música, buscando otras aristas.

Blanca Rebori